27 julio 2015

La Escuela


Esta escuela no es una institución ni un edificio. Hemos adoptado el vocablo para referirnos a una línea de pensamiento, a un concepto de aspectos técnicos y filosóficos que persiguen una facilitación precisa y operativa para un cabal acercamiento a la dramaturgia, oponiendo posiciones a la frivolidad, la mentira y la mercantilización.

El trabajo está orientado a acompañar cada particular proceso creador, cuidando de no establecer juicios de valor acerca de la expresión, desarrollando un reconocimiento empático de las poéticas y modos de expresión personales, y desentrañando la mayor coherencia posible entre lo que verdaderamente necesita expresarse (la propia voz) y los procedimientos singulares para hacerlo (el propio modo).

Con un máximo de cinco participantes por taller, trabajamos alrededor de una mesa redonda en un ambiente cálido que persigue exaltar la independencia y la libertad de cada creador, tomamos mate o café o té, y contamos con la sensible compañía de Paquita, una cachorra mestiza que recibe a los participantes con mucha alegría y se ocupa de poner en movimiento la dialéctica concentración-dispersión, decisiva para el trabajo creador.